Un dolor me ha inducido al recuerdo de las madrugadas del noventa y cuatro; quizá noventa y tres. Cuando, tras chillar por la atención de mis padres, ellos aparecían escandalizados, preguntándome qué sucedía, dónde me dolía. Yo siempre ofrecía, entre prolijas lágrimas, la misma causa: ''Me duele aquí'' les confesaba mientras me tocaba el área vaginal. Entonces comenzaban las preguntas: ¿¡dónde te duele!?¿¡segura te duele, no te pica, no te arde!? a tanta pregunta yo respondía que me dolía, picaba y ardía, incluso aún ignoro cuál mal agobiaba a mi íntima. Luego mi madre me lavaba, cosa que jamás detuvo el llanto; todo lo contrario pues, parecía inundarlo. Después mi padre se desesperaba y, ponía en marcha el golf azul; yo no sé porqué jamás me quedé sin lágrimas, pero mi llanto era mañoso y, cuando sentía el olor a enfermos, se evaporaba junto con cualquier señal de dolor, picazón o ardor…
Y no sólo sucedió una vez. Mi madre dice que yo era floja para ir a orinar, por eso luego me dolía mi íntima y causaba todo un cataclismo.